Viviendo en México, podemos decir que por el momento “estamos en receso”, puesto que ya pasó Halloween y día de muertos, así que daremos tregua a los dulces, atole, tamales, pan de muerto, chocolate caliente y cuanto acostumbremos comer en honor a nuestros difuntos. Claro, hasta que lleguen las posadas y tengamos un nuevo pretexto para seguir comiendo y acumulando calorías vacías que rellenan y enferman nuestros cuerpos.
Y es que desgraciadamente, ni con la campaña informativa de sellos en los productos ni las campañas de restricción que el gobierno ha instaurado en escuelas y universidades para evitar el consumo de comida chatarra, hemos logrado, como país y sociedad, reducir el número de personas enfermas con diabetes tipo 2.
Como dice el dicho popular “el fruto prohibido es el más apetecido”, y no puede ser más cierto, ya que en nuestro país, la cifra de personas diabéticas ha aumentado en los últimos años. De acuerdo con la ENSANUT (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición) de 2022, el 18.3% de la población padece esta enfermedad, lo que equivale a 14.6 millones de mexicanos y de acuerdo con las cifras publicadas por el INEGI, durante los primeros meses de 2025 se registraron más de 130mil casos nuevos, siendo las mujeres las más propensas a desarrollar este padecimiento.
Pero… ¿Porqué es tan relevante este tema?
Porque desafortunadamente esta enfermedad ha ido progresando con el paso del tiempo y México reporta año con año más personas afectadas, incluyendo niños y adolescentes.
Por tal motivo, desde 1991 la OMS (Organización Mundial de la Salud) instauró el 14 de noviembre como el día mundial de la diabetes, con el propósito de aumentar la conciencia a nivel mundial, fortalecer las acciones para la prevención, diagnóstico y tratamiento adecuado, así como promover estilos de vida saludables que ayuden a disminuir el riesgo de desarrollar este padecimiento.
Y… ¿Qué es la diabetes?
Es una enfermedad crónica que se caracteriza por que el páncreas no produce insulina (diabetes tipo 1) o bien, no utiliza eficazmente la insulina que produce (diabetes tipo 2). Debido a que el cuerpo presenta alteraciones para metabolizar los carbohidratos, grasas y proteínas, se genera un desequilibrio entre la insulina necesaria y la que está disponible.
Cuando se presenta diabetes tipo 2 el organismo se vuelve incapaz de utilizar eficazmente la insulina que tiene disponible, reduciendo su sensibilidad a la misma, acompañándose de un incremento en la producción de glucosa.
¿A quién afecta?
Aun y cuando las mujeres tienen más propensión a desarrollarla, la realidad es que cualquiera puede desarrollar esta enfermedad ya que existen diferentes tipos de diabetes:
- Gestacional: se presenta cuando el cuerpo no es capaz de producir la insulina necesaria durante el embarazo y por lo general, en mujeres que ya tenían resistencia a la insulina o tienen sobrepeso antes o durante la gestación.
- Tipo 1 o infantil: se manifiesta antes de los 30 años de edad y tiene un componente genético.
- Tipo 2: se caracteriza porque el organismo ya no es capaz de mantener los niveles de glucosa normales en sangre, produciendo un desequilibrio entre la producción y la utilización de la insulina.
La diabetes tipo 2 (que es la más común en nuestro país) aparece como resultado de un estilo de vida incorrecto a lo largo del tiempo, exceso de peso e inactividad física y no como resultado de una carga genética.
¿Cómo detectarla?
La mejor manera de estar seguros si la tenemos o no es mediante la medición de glucosa en sangre para verificar que los niveles se encuentren en un rango normal (menos de 126mg/dl) o bien, mediante la prueba oral de tolerancia a la glucosa cuya medición no debe superar los 200mg/dl.
Sin embargo, algunos síntomas que se relacionan con esta enfermedad crónica son:
- Fatiga o cansancio físico y mental
- Mucha hambre
- Micciones frecuentes
- Sensación de sed constante
- Visión borrosa
- Calambres en pies o manos
- Infecciones frecuentes
- Heridas difíciles de sanar
- Irritabilidad
¿Cómo se cura?
Al ser una enfermedad crónica, debemos entender que no tiene cura. Sin embargo, es posible controlarla llevando a cabo las siguientes recomendaciones:
- Realizar cambios profundos en el estilo de vida (ejercicio, sueño, alimentación por bloques, suplementación, etc.)
- Tomar medicamentos recetados por médico
- Alimentarse sana y balanceadamente con una dieta antiinflamatoria.
- Tomar suplementos alimenticios que permitan bajar los niveles de glucosa e insulina en sangre.
Complicaciones
Dentro de las muchas complicaciones que una persona con diabetes mal diagnosticada o mal tratada puede manifestar se encuentran:
- Problemas cardiovasculares
- Nefropatía (daño renal)
- Neuropatía (daño en sistema nervioso)
- Problemas audiovisuales (en los casos extremos puede haber pérdida de audición y ceguera)
- Complicaciones en piel (lesiones supurantes que no cierran)
- Complicaciones en los pies (pueden llegar al extremo de la amputación)
- Problemas en otros sistemas y órganos (hígado, estómago, etc)
Peor aún, la diabetes puede elevar el grado de depresión y demencia de quienes la padecen ya que éstas tienen hasta 20% más de probabilidad de sentir angustia en comparación con quienes no la padecen, y es que estas personas suelen sentirse ansiosos, al generar sentimientos abrumadores en torno a su enfermedad haciendo que caigan en conductas de descuido, mismas que provocan complicaciones en su estado de salud, alterando así sus niveles de azúcar en sangre.
Adicional al tratamiento establecido por los profesionales de la salud (endocrinólogos y psicólogos/terapeutas), se recomienda practicar ejercicios de respiración, meditación y mindfulness (atención plena), practicar yoga o taichi, planificar actividades para disminuir sentimientos de ansiedad, unirse a un grupo de apoyo para mitigar la ansiedad y el estrés que la enfermedad genera en las personas.
Recomendaciónes
Se recomienda que todas las personas que presenten sobrepeso, obesidad, presión arterial alta, o antecedentes de familiares con diabetes deben someterse a las pruebas de medición de azúcar en sangre para determinar si padecen o no esta enfermedad.
Tanto la resistencia a la insulina como la diabetes son enfermedades que se pueden evitar y prevenir si cambiamos nuestro estilo de vida y adoptamos conductas saludables.
¡A tu salud!
Mónica Velasco
Yogui + terapeútico, Health Coach Holística & Funcional, Terapeuta en barras de access
Fundadora de www.reverdeser.com.mx





























