En el transcurso de la vida hay momentos de luz y momentos de sombra. Inicios llenos de ilusión, caminos inesperados, pausas que no pedimos, renacimientos que nos sorprenden y entre todos estos lo que nos sostiene es la resiliencia.
La resiliencia es un término que muchas personas aún no entienden bien. Fácilmente se confunde con “aguantar” todo lo que sucede, sonreír mientras todo duele, con disfrazar la tristeza o hacer las cosas a fuerza para que sucedan y nada mas lejos de la realidad.
Ser resiliente es caer y decidir levantarte, incluso cuando no sabes exactamente cómo, es adaptarte, reinventarte, reconstruirte, revalorarte al punto que puedes continuar con tu vida sin perderte entre la bruma de lo que sucede a tu alrdedor.
Dicho de forma muy coloquial es el poder que tenemos de recoger nuestros pedazos, mirar lo que duele, abrazarlo y decidir seguir adelante.
No es algo fácil, cuando vivimos una ruptura, una pérdida, un fracaso, la quiebra o cualquier otra circunstancia que ponea prueba nuestra capacidad de continuar con una transformación personal es cuando realmente sale nuestra verdadera capacidad de ser reslientes.
Pero, ¿por qué es importante serlo?
Desde niñas aprendemos el deber. Estudiar, trabajar, enamorarnos formar una familia, tener éxito… Pero, vivimos cambios, pérdidas, fracasos, maternidades no planeadas, perdidas perinatales, divorcios, enfermedades, negocios que no despegan o quebrados, decisiones que duelen y ser resilientes nos permite afrontar estas situaciones, aceptarlas y continuar con nuestra vida.
Como mujeres, muchas veces cargamos con exigencias sociales que nos dicen cómo debemos ser: fuertes, pero no demasiado; lindas, pero no vanidosas; exitosas, pero sin incomodar.
La resiliencia nos ayuda a romper moldes y vivir bajo nuestros propios términos. Nos da la fuerza para decir: “Esto no es lo que esperaban de mí, pero es lo que yo quiero ser.”
Cada vez que nos levantamos, nos reconstruimos, nos atrevemos, nos reinventamos. Estamos enviando un mensaje poderoso a otras mujeres: “tú también puedes” Nuestra resiliencia inspira, abre caminos y permite que otras vean su fuerza interior para también serlo.
Ahora bien, quiero que sepas que hay formas en las que puedes cultivar la resiliencia y te las comparto a continuación:
• Rodéate de mujeres que te sostengan, no que te juzguen.
• Recuerda tus logros, has superado más de lo que recuerdas porque en ocasiones ni lo has notado.
• Permítete caer, no eres débil por sentirte cansada, triste o frustrada. Eres humana y es normal sentirse así en diversos momentos durante nuestra vida.
• Aprende a hacer pausas, la resiliencia también se construye en el descanso, no solo en la lucha.
• Cree en ti, incluso cuando estés rota. Sobre todo ahí, cree en tu fortaleza y en tus talentos porque será el primer paso para avanzar hacia donde deseas llegar.
Recuerda que por mas joven o grande que te sientas en algún momento de tu vida será de utilidad tener esta soft skill de la que tanto hablamos y poco entendemos.
Generalmente, la resiliencia, no la tenemos desarrollada. Está en cada una aprender más, ponerla en práctica y poder utilizarla cuando la necesitemos.
No solo se trata de hablar sobre resiliencia, sino de entender e interiorzar lo que podemos lograr si la desarrollamos.
El poder de muchas mujeres redise en gran parte en la capacidad que se tiene de transitar por momentos difíciles, salir adelante con un aprendizaje, un crecmiento personal que nos reconstruye desde la misma esencia de lo que somos.
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