Miah Speakeasy Bar, un viaje para los sentidos que abre sus puertas en la Cdmx

El lugar perfecto para una velada inolvidable

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Miah Speakeasy Bar

Con información de agencias especializadas

El encanto de lo oculto se apodera de la vida nocturna cosmopolita. Ser parte del secreto es el inicio de una experiencia única, donde Miah Speakeasy Bar cuenta su propia historia, con un espacio que resignifica lo clandestino para crear un portal sensorial entre la alquimia de la cocina, el arte líquido que sale de su barra y el viaje sonoro.

Aunque hay quienes atribuyen el boom de los bares speakeasy a principios de este siglo, en Nueva York; el término “speak-softly shops” se creó en Inglaterra e Irlanda, en el siglo XIX, cuando las tropas navales entraban a los lugares ocultos a beber licor y, para no ser detectados, hablaban en voz baja.

Hoy, están representados por sitios a puerta cerrada, donde la exclusividad permite que sean refugios ocultos. Miah Speakeasy cumple a cabalidad el concepto, ya que para entrar al “portal” nocturno más sofisticado del país, el ingreso es por una tortería. La experiencia comienza desde que, entre los estantes de panes y embutidos, debes resolver un acertijo visual y sensorial para llegar al fondo.

El concepto es aún más bizarro si consideramos que la sede es en Arcos Bosques, en Paseo de los Tamarindos 90. Y sí, detrás de las teleras y los embutidos surge un sitio arquitectónico único, una mezcla de biblioteca de viaje, santuario de alquimia y archivo de sueños.

Cada rincón es un viaje para los sentidos entre frascos de especias, estantes con botellas exóticas, maletas antiguas, mapas con rutas marcadas a mano, vitrinas con copas talladas, y todo entre una iluminación tenue de velas y lámparas.

El jazz se apodera del ambiente, acompañado de un folklore viajero, ya que entre la música escucharás ambientes sonoros de lluvia, trenes o mercados. Y es que el nombre de este lugar, Miah, es el de una arquitecta de rascacielos cuya carrera lo prometía todo, aunque tenía una pasión secreta y silenciosa: encontrar el equilibrio perfecto entre el dulzor y la acidez, entre el fuego de un destilado y la frescura de una hierba recién cortada.

Cuenta la leyenda que una noche, mientras trabajaba en Nueva York, en lo alto de un edificio y con negroni en mano, decidió cambiar los planos por experiencias líquidas. Se propuso embriagar al mundo con su visión. Hay quienes la vieron en París preparando brebajes, otros en Beijing entre sakes. Sus viajes dejan huella, crean sabores y nutren su alma.

Ese misterio invadió México, en este speakeasy donde cada trago es una nueva memoria, donde los planes surgen entre las conversaciones al choque de copas de magia líquida. Los cocteles se sirven como un ritual bañado en licores, champaña, whiskey, vodka, gin, ron, mezcal, tequila y más.

Para picar, a la mesa llega una cocina del mundo que va desde una torta de manchego para representar a México, algo con jamón ibérico para recordar a España, rollos de salmón para ir a Mónaco o camarones kataifi para dar un paseo por la India.

La coctelería también tiene inspiración mundial, aquí no se sirven tragos, se sirven brebajes para el alma. De Nueva York un Georgia’s Apple con Whisky Buffalo Trace, cordial de manzana, vermouth Olgazán, licor Luxardo servido con manzana, deshidratada, mermelada de manzana y queso crema.

De Tokyo un Kenzo Blossom con beefeater pink, plum dew, óleo de fresa y aire de yuzu con sake. Para dar candada a Londres un Virginia Woolf con botanist Stolichnaya, Lille blanc, aceite de cítricos y mix de encurtidos. Sin pasar por alto un brebaje mexicano con el Tamayo Mezcal que incluye espadín, cordial de guayaba y plátano, acompañado de oblea de chocolate rellena de néctar de plátano.

Lo dicho, la vida nocturna cosmopolita tiene un nuevo encanto: crear experiencias. Para vivir la de Miah Speakeasy Bar sólo reserva en tu agenda un espacio de martes a sábado, desde las 6pm.  Tu llave de entrada sólo es posible a través de Open Table.