Todos en algún momento hemos tenido antojo de comer algo en particular, pero ¿es normal? El cuerpo humano es una máquina maravillosa que no se equivoca. Nuestro organismo funciona en perfecto balance y sabe de qué manera aprovechar los nutrientes que necesita.
Entonces, ¿por qué tenemos antojo de cosas no saludables aún cuando ya sabemos que esa bolsa de papas y ese pastel de chocolate no son saludables?
La respuesta es más compleja de lo que parece y depende de cada individuo y de sus circunstancias personales, sin embargo, de acuerdo con los estudios realizados por la Universidad de California en San Francisco, nuestros antojos surgen como respuesta a una necesidad emocional como calmar la ansiedad o reducir el estrés.
De acuerdo con estas investigaciones, nuestros antojos se relacionan con 3 causas fundamentales:
1-. Mala alimentación, hidratación y/o falta de nutrientes,
2-. Tu cuerpo requiere o está atravesando por algún cambio (físico u hormonal)
3-. Estas atravesando por circunstancias extraordinarias que suponen mayores niveles de estrés, tales como: cambio de trabajo, nacimiento de un nuevo hijo, mudanza, divorcio, muerte de un ser querido, etc.
En ocasiones, los antojos tienen más que ver con deficiencias químicas en tu cuerpo y emociones no reconocidas más que con la influencia de los medios para orillarte a consumir algún producto en particular.
Ten en cuenta que tu cuerpo no falla y que por lo general, ese antojo que sientes es la forma en que tu cuerpo se comunica para decirte lo que está necesitando.
A continuación te comparto un pequeño breviario que te ayudará a descifrar algunos de estos mensajes que tu cuerpo te manda a través de los “antojos” más recurrentes:
- Alimentos Salados: puedes tener deficiencia de cloro y silicio pero también ¡puedes estar experimentando demasiado ESTRÉS! La sal retiene los líquidos e impide que fluyas con la corriente. ¿Qué hacer? relájate, realiza actividades que te permitan mover tu cuerpo y tu creatividad. ¿Otra opción? Opta por semillas de chía y cáñamo, algas nori o vegetales marinos que son ricos en minerales y calman tu antojo por comida salada. ¿Más? Toma más agua, la mayoría de la gente está deshidratada y no lo sabe. La deshidratación puede confundirse con antojo o hambre. Tomar agua tiene muchos beneficios, no solo quitarte los antojos por alimentos salados.
- Alimentos Dulces: si siempre tienes antojo de cosas dulces puedes estar experimentando altibajos en tus niveles de azúcar en la sangre y puede ser que tengas deficiencia de cromo, fósforo, azufre y triptófano o bien, trabajas mucho y estás estresada. Cuando no nos gusta lo que vivimos a diario buscamos “endulzar” nuestras circunstancias y buscamos confort en alimentos dulces. ¿Qué hacer? Come frutas frescas, leguminosas y alimentos ricos en fibra que te darán saciedad por más tiempo y ayudarán a estabilizar tus niveles de azúcar. ¿Más? Consiéntete, apapáchate y quiérete. Realiza actividades que te gusten, al menos durante 30 minutos al día.

3. Chocolate: “el REY de los antojos”: si tienes antojo de chocolates es porque te falta magnesio, el cual es un nutriente que permite al cuerpo moverse. Este antojo se manifiesta más en las mujeres que en los hombres, sobre todo, días antes de que inicie su periodo y durante éste por la falta de este mineral. Pero también, este antojo se asocia con sentimientos de bienestar en el cuerpo. Analiza las diferentes facetas de tu vida y revisa ¿Qué te hace falta? Muchas veces, un buen abrazo de alguien especial puede eliminar por completo el antojo o rodearte de la gente que te hace sentir bien. ¿Qué más? Comer alimentos ricos en magnesio como nueces, semillas, pescado y vegetales de hojas verdes. Y si de plano no puedes resistirlo, entonces opta por comer cacao en trozos o bien, chocolate amargo que tenga mínimo 80% cacao.
4. Helado: éste es un poco controversial ya que realmente el antojo puede ser comida rica en grasa que a su vez, puede ser indicativo de falta de calcio. El antojo por lácteos o grasas nos pueden remontar a la infancia (esa etapa en la que nos sentíamos cuidados, protegidos y confortados) así que si tienes antojo de un helado probablemente sientas nostalgia o necesites ser nutrido a nivel emocional. ¿Qué hacer? Analiza qué es lo que te preocupa, cómo conectar con gente significativa para ti y cómo nutrirte a ti mismo. También puedes comer alimentos ricos en grasas “buenas” como aceitunas, aguacate, nueces, almendras, pistaches, macadamias, pescados grasos y vegetales de hoja verde que aportan calcio.

5. Carbohidratos: éstos nos dan energía y el tener antojo de ellos puede revelar falta de nitrógeno en el cuerpo. Pero, el concepto de energía es muy amplio y puede abarcar estados físicos, psicológicos y emocionales. Las harinas nos hacen sentir satisfechos y llenos, pero también nos dan confort y consuelo con cada mordida, así que antes de llevarte esa rebanada de pizza o comerte esa bolsa de papas, piensa si talvez estás necesitando energía de otro tipo como: reconocimiento por tu trabajo o palabras de aliento o simplemente sentirte tomado en cuenta. Obsérvate para que logres identificar que es lo que realmente pide tu cuerpo. Escribir en un diario tus emociones, usar tu voz y expresarte puede ser la energía que te falta y que no te permite brillar. Opciones de alimentos que te puedan ayudar a cubrir esta necesidad de energía en tu cuerpo: alimentos ricos en proteína, pescados grasos, frijoles y leguminosas, chía, camote.
6. Toxinas: aquí si el cuerpo no tiene deficiencia de ningún mineral o vitamina, sin embargo, la predisposición genética por alguna sustancia como alcohol o tabaco puede hacer mella en tu salud y bienestar dependiendo del estilo de vida que lleves. Tomar, fumar, ingerir sustancias o inyectártelas (cualesquiera que éstas sean), generan sensaciones de bienestar y están fabricadas para alterar los estados de conciencia estimulando los neurotransmisores del cerebro que activan los circuitos de recompensa y brindan una falsa sensación de felicidad, paz y calma. En este punto es importante analizar que se esconde detrás de este consumo y porqué lo hacemos. ¿Qué hacer? Aprende a expresar tus emociones y manejar tu ansiedad, practica técnicas de relajación, meditación y respiración que te permitan gestionar y estar en control de tus emociones. Recuerda que sentir ansiedad no es malo y tú no eres débil por sentirla. Eres humano. Solo obsérvate. No se recomienda que cambies un vicio por otro, es mejor que lo gestiones y aprendas a mantener el equilibrio en tu vida encontrando la paz interna que te hace falta.
Ahora ya lo sabes, la próxima vez que sientas un antojo, préstale atención a tu cuerpo y escucha qué te está diciendo. Cierra los ojos durante 10 segundos y siente…. ¿Qué te dice tu cuerpo? ¿Quiere moverse? ¿Siente hambre, sed, sueño, cansancio, frustración, coraje, tristeza, nostalgia o melancolía?
Descifra qué necesita tu cuerpo y no tu mente. Lograrlo te ayudará a combatir los hábitos negativos y aprenderás a alimentar tu cuerpo y tu alma de una manera integral y nutritiva. Y si te parece muy difícil de logar, entonces pide ayuda. Siempre hay una solución y la ayuda está al alcance de tu mano.
¡A tu salud!
Yogui + terapéutico, Health Coach Holística & Funcional, terapeuta en barras de access
Fundadora de www.reverdeser.com.mx





























