Nos han dicho durante años que si la vida nos da limones, hagamos limonada y sí, es una forma amigable de decir: “haz lo mejor con lo que tienes” porque esos recursos ya son tuyos.
Pero ¿qué pasa cuando queremos ir más allá?
A veces -o muchas veces- no queremos limonada, ni nos gusta, y menos queremos hacerla. A veces lo que realmente deseamos es una cámara para crear contenido, una laptop nueva para emprender, una mentora que nos ayude a crecer, el viaje de nustros sueños o simplemente la oportunidad de cambiar el rumbo de nuestra vida. Entonces, ¿por qué no vender los limones?
¿Por qué no usar lo que la vida te ha dado, aun cuando no era lo que esperabas, como un trampolín para acercarte a lo que de verdad quieres construir?
Todas tenemos habilidades
Tenemos historias
Tenemos cicatrices de lo que hemos aprendido en la vida
Tenemos aprendizaje que podemos transformar en productos, ideas, servicios
Y lo más importante: podemos tener los recursos económicos que obtengamos de vender los limones que nos llegaron. Así que es momento de usarlos para transformarlos en activos que nos permitan llegar hasta donde lo deseamos.
Porque no todo lo que llega es para quedarnos donde estamos, a veces lo que llega es lo que necesitamos para movernos, vender, transformarnos o reinventarnos.
Así que si la vida nos da limones es momento de:
- Empacarlos bonito.
- Ponerles precio.
- Llevarlos al mercado o bazar.
- Venderlos con amor y agradecimiento
Porque es la forma en la que vamos a conseguir los recursos que estamos esperando recibir, para construir la vida de que deseamos.
Somos las creadoras de la vida que deseamos y no debemos conformarnos con lo que nos llega, hay que poner manos en acción para hacer que las cosas se hagan realidad.
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