A menudo creemos que ser seres espirituales significa que debemos ser religiosos y no hay nada más equivocado.
Ser una persona espiritual no es lo mismo que ser una persona religiosa.
Ser seres espirituales significa estar en búsqueda de significado, propósito y conexión con algo más grande o trascendente.
Pero antes, quiero comenzar haciendo la aclaración pertinente: No hay nada malo en cultivar una práctica religiosa. En este país, cada individuo es libre de profesar la fé o religión que prefiera según sus creencias, tradiciones, cultura, etc.
Tampoco se trata de imponer un culto o una preferencia con respecto a otra.
Solamente se trata de hacernos conscientes de las opciones disponibles y de ser más cuidadosos de lo que cultivamos en nuestro interior y cómo nos comportamos hacia el exterior.
Aunque parezca paradójico y contradictorio, si es posible ser una persona rica espiritualmente y no profesar ninguna fe (sin religión) o bien, ser una persona religiosa sin ser una persona espiritual; aunque generalmente coexisten.
Si esta noción la relacionamos con la ciencia, encontramos que Howard Gardner lo menciona en su tratadodenominado Teoría de Inteligencias Múltiples. En éste describe la inteligencia intrapersonal como “la capacidad de acceder, comprender y controlar el ámbito interno mediante la regulación de las emociones”. Quienes logran dominar este tipo de inteligencia son capaces de gestionar sus sentimientos y emociones y reflexionar sobre ellos, introspectando y entendiendo la forma de ser de uno mismo, quitando el drama a los eventos y situaciones que se presentan, logrando identificar los propios sesgos en el pensamiento con la finalidad de mantener el bienestar físico, mental y emocional.
Este autor sostiene que aún y cuando todos los individuos poseemos los 8 tipos de inteligencia (algunas más desarrolladas que otras), es posible cultivar y desarrollar (más) los tipos de inteligencia que consideremos más útiles o necesarios para la vida diaria.
Para cultivar una existencia más espiritual se aconseja seguir las siguientes prácticas de manera cotidiana:
MINDFULNESS: entiéndase como estar presente en el momento. Suena fácil pero no lo es. ¡Es TAAAAN fácil distraernos con cualquier cosa!, pero… tampoco es imposible. Estar presentes en lo que hacemos sin dejar que la mente nos juegue chueco y se vaya al pasado o al futuro o hacia cualquier otro pensamiento requiere mucha práctica y atención plena.
MEDITACION: no debe confundirse con “poner la mente en blanco” ya que eso es materialmente imposible. Meditar significa estar en contacto con uno mismo, introspectar, reflexionar y auto-conocerse.
CONEXIÓN CON LA NATURALEZA: se que suena complicado porque no siempre es posible estar en un bosque o en una playa, pero cuidar de una planta, caminar descalzo en un jardín o abrazar un árbol es más que suficiente para poder estar en contacto con la Madre Tierra
MOVIMIENTO CONSCIENTE: practicar yoga, taichi, danza, movimiento somático o caminata son tan solo algunas actividades que se pueden realizar siendo concientes de los movimientos y conectando con la respiración que debe ser pausada y profunda.
LLEVAR UN DIARIO: aunque parezca cosa de adolescentes, llevar un registro de emociones, pensamientos y situaciones puede ser un ejercicio de reflexión que permita poner en perspectiva los valores y acciones propias.
CULTIVAR LA GRATITUD: consta de agradecer lo bueno, o malo y todo lo que sucede porque todo conlleva un beneficio, una enseñanza, o una oportunidad que nos permite ser mejores personas.
HACER COSAS BUENAS PARA OTROS: No se trata de ser santos ni almas de la caridad, solamente se trata de ser un poco menos egoístas y compartir o ayudar a otros con acciones simples que no nos quiten demasiado (tiempo, dinero, esfuerzo), pero que mejoren la calidad de vida de otras personas. Al realizar acciones simples pero con significado vives experiencias que generan empatía y compasión.
CREA TUS PROPIOS RITUALES: crea tus rutinas personales con significado para hacer de lo mundano y cotidiano algo especial mediante la música, el arte, la danza o la lectura de textos filosóficos o de sabidurías ancestrales.
Cada individuo es único con necesidades específicas y aunque se puede recibir ayuda y guía de parte de expertos (libros de autoayuda, psicólogos, terapeutas, gurús), la realidad es que el trabajo espiritual es personal y nadie más puede recorrerlo por ti. Solo tu sabes lo que te funciona y lo que no , con qué estas bien y con que no.
En resumen, la inteligencia espiritual es fundamental porque nos ayuda a encontrar significado y propósito en la vida, fortalece nuestra resiliencia, mejora nuestras relaciones interpersonales y promueve nuestro crecimiento personal y bienestar emocional.
La espiritualidad es una dimensión importante del ser humano, sea una vivencia ligada a la religión o no, que nos permite vivir de manera más plena y significativa, al descubrir el propósito de la vida, conectando con algo más grande y significativo y encontrando plenitud al estar en paz con nuestro interior.
Deseo que en 2026 encuentres paz viviendo tu propósito con ilusión y gozo.
¡Feliz año 2026!
Con mis mejores deseos,
Mónica Velasco
Yogui + terapeútico, Health Coach Holística & Funcional; Terapeuta en barras de access
Fundadora de www.reverdeser.com.mx















