Por: José Cruz

Psicoterapeuta Gestalt y Educador sexual

Amo nuestra cultura mexicana, la fiesta, la pasión, el misticismo. Sin embargo, hay algunas que otras cositas que si las cambiamos podríamos ser más felices. Una de ellas es aprender a decir no. Desafortunadamente hay mucha culpa, enojo, tristeza, para ambas partes cuando uno de los dos se atreve a decir que no.

Y si no me crees, sólo pregúntate: ¿Alguna vez has tenido que decir NO y te has sentido en conflicto por hacerlo? Muchas veces logramos más cosas diciendo NO, pero tememos cometer un crimen al hacerlo. En nuestra cabeza nos da miedo que la gente se enoje, que nos odien y es más, nuestra cabecita loca piensa que seremos buenos al hacer las cosas difíciles de los demás.

Aquí lo que sucede es que muchos de estos pensamientos los creamos nosotros, no son reales. Decir NO es un privilegio y no debería ser tan difícil como lo hacen parecer. Simplemente, se trata de aprender a hacerlo.

Por eso aquí te doy algunos consejos sencillos para que aprendas a decir NO:

  1. Date cuenta de que está bien decir NO

No importa a quien le estés hablando y cuál sea la situación, tienes derecho a decir NO. La única razón por la que sientes no tener ese derecho es porque decides renunciar a él. Si en lugar de pensar que no podemos decir que NO, aprendemos como decirlo de manera que la otra parte pueda entenderlo y aceptarlo, todo será más simple.

2. Conoce tus prioridades

¿Cuáles son tus grandes metas para este año? o simplemente ¿Cuáles son tus planes para el fin de semana? Así, antes de aceptar, pregúntate ¿Qué prefieres?, ¿Invertir el tiempo en lo que tenías ya planeado o en el nuevo compromiso?

Es por eso que te invito a tener bien claro lo que deseas para que así refuerces tus razones al dar un NO como respuesta.

3. Un simple no

No existe necesidad alguna de sobre explicar tus motivos. Simplemente di que NO y da la razón principal del por qué. Algunas personas cometen el error de dar una larga lista de explicaciones, resulta innecesario. Además de que confundes a la otra persona con los detalles, debilitas tu posición.

4. ¡No es no!

A veces me pregunto ¿Cómo decir NO?, y al final voy con un sencillo, «lo siento, pero me temo que NO puedo aceptar», como respuesta. Sorprendentemente, las otras partes lo toman con mucha facilidad, haciéndome ver que la mayoría de los conflictos que tengo para decir que NO, son más ilusiones propias que cualquier otra cosa. Mientras seas enfático, franco y respetuoso con la otra parte en tu respuesta, no debe haber razón para un problema.

Y cuando se trata de hablar de la pareja, ¡No es no!, si algo no te gusta y no quieres participar, si existen inseguridades, sólo di un NO y sin explicaciones para que así la otra persona entienda que no hay posibilidad.

 

Ponlo en práctica, verás que poco a poco aprenderás que decir NO es mucho más sencillo de lo que pensabas.